¿Qué es el Platino?
El platino fue descubierto como
un nuevo metal a mediados del siglo XVIII. Los científicos se vieron
sorprendidos por sus inusuales propiedades, como la resistencia a los ácidos y
a la oxidación, lo que ofrecía muchas posibilidades para su uso en la
industria, como así ha sido.
Su principal uso industrial es la
fabricación de catalizadores para reducir las emisiones de gases nocivos de los
motores diésel, hasta el punto que
el 40% de la demanda mundial anual de platino corresponde a la industria
automovilística, que es la principal compradora de este metal. Sin embargo,
este uso industrial del platino es relativamente reciente, ya que los
catalizadores se fabrican desde hace 40 años.
Ventajas e Inconvenientes
Aunque la forma más fácil de
comprar platino hoy en día es la joyería, no es una forma eficiente de
invertir, ya que el coste extra de fabricar las piezas no se recupera a la hora
de venderlas y duplica, probablemente, el precio del metal que contiene.
Otra dificultad con la que se
tropiezan los inversores en platino es el hecho de que las ventas de platino
están sujetas al impuesto sobre el valor añadido (IVA), ya que, al igual que la
plata, está considerado como un “metal industrial” más que monetario. El oro,
por ejemplo, no está sujeto al IVA. Eso significa que el comprador de platino
tiene que pagar un 19% más en Alemania o un 20% más en el Reino Unido.
Lo más aconsejable, según los
expertos, es comprar el platino en lingotes. Aunque son menos decorativos que
las monedas, al final resultan más baratas porque cuanto más grandes sean,
menos margen hay que pagar sobre el precio “spot”, entre un 2 y un 4% en Estados
Unidos y alrededor de un 8% en Alemania y el Reino Unido. A ello hay que
sumarle el IVA, un 22% de media en la UE, por lo que para recuperar la
inversión hay que contar con una revalorización de al menos el 30%.
Y luego está la cuestión de la
custodia: aunque guardar monedas o lingotes de platino en casa puede parecer
una buena idea, es necesario contar con una caja fuerte y declararlos a la
compañía de seguros para no caer en un fraude en caso de robo. Y eso puede
encarecer la póliza.
También es necesario asegurarse
de que el valor de mercado del platino no supera el límite establecido en la
póliza de seguros.
A la hora de recuperar lo
invertido, también existen problemas: hay menos empresas de garantías dedicadas
a la compra de platino que de oro o plata, por lo que su riesgo es mayor a la
hora de comprar stock. Además, los lingotes de platino de segunda mano son
difíciles de vender, porque los inversores los quieren nuevos. Así que lo más
probable es que esos lingotes acaben fundidos para fabricar un lingote mayor.
La re-compra de lingotes o monedas
de platino tiene un descuento sobre el precio “spot” mayor que en el caso del
oro. Según Bullion Vault, este
descuento oscila entre el 1% en Alemania, el 2% en EE UU y el 3% o más en el
Reino Unido. A lo que hay que añadir el sobre-coste del IVA que se pagó en el
momento de adquirirlo, y que no se recupera cuando se vende.
Algunas compañías ofrecen a los
inversores la posibilidad de sortear estos costes, adquiriendo “partes” de un
lingote de cinco kilos (desde 1 gramo), que permanece custodiado en sus
instalaciones, con lo que los costes se reparten entre todos los inversores y,
por tanto, se diluyen.

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